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Viajando Gratis por Turín
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Por la Chachi (LPDLA.COM)
Cada vez que veo el fútbol italiano y especialmente cuando juega "La Juve", me da por recordar algunas tonterías que me pasaron por las Italias, especialmente la vez que estuve en Turín con viejos amigos del Centro Universitario Salesiano, donde estudié y también fui a ver a la virgen María Auxiliadora.
En una de esas me quise ir a dar una vuelta por Milán y otros lugares tan chulos que hay por allá y que definitivamente tenía que ver, porque se me metió en la cabeza que a lo mejor me iba a costar regresar. Le toca a uno trabajar duro y juntar centavo por centavo, para ir a darse esas vueltotas.
Fui a dar a una posada en Valdocco (Ciudad de don Bosco), donde preguntaba a mis amigos qué hacer a la hora de salir. Bueno un día, decidí irme en bus a la estación de tren y sólamente me indicaron dónde y cuál número debía tomar para llegar a la Estación de Porta Nova en Turín. Además me dijeron el precio del autobús urbano.
Me levanté muy temprano y me fui al lado de la cigarrería donde me indicaron mis amigos que debía estar esperar y, enseguida se apareció tremendo bus bien "coquetón". Conmigo subieron otras personas, la mayoría estudiantes. Cuál fue mi asombro que el piloto iba metido en un cristal, sin acceso alguno. Completamente aislado de los pasajeros y para nada me vio, pues no había forma de contacto con él. Yo iba con mis moneditas en la mano, esperando dárselo o echarlo en alguna máquina. Pero no hubo cómo, porque aquel hombre iba cristalizado.
Entonces, me fui a sentar a hablar medias lenguas en italiano con una señora tan bonita, que me dijo dónde mero bajarme. Pero yo iba maravillada y un poco intrigada, porque no veía que nadie pagara pasaje. Y me puse a pensar: "De verdad que Italia es un país muy desarrollado porque a la hora que viajan los estudiantes y los trabajadores el bus ¡es gratis!
Fui a Milán y al regreso no tomé el bus, sino que el tren me dejó en una parada cerca de la ciudadadela de Valdocco y preferí caminar. Así me paseé por Turín cada vez que tenía que tomar bus, hasta que una vez les comenté a mis amigos y no dejé de mencionarles la maravilla de transporte público que tenían y el gran nivel de desarrollo, porque no cobraban a las horas pico. Seguro, les dije, para evitar congestionamientos.
Mi amigo Hettore me vio e hizo una señal muy italiana con la mano y me dijo, que perdonara, que se le había olvidado advertirme que yo debía comprar una tarjeta antes de tomar el bus en la misma cigarrería que estaba en la parada. Y también medio entendí que en la puerta hay una ranurita donde se poncha la tarjeta.
Me dijo que de haber entrado un inspector, me hubiera pedido el boleto y si no le tenía, me hubiese puesto tremenda multota y de paso, bajarme del bus muy enojado y yo, con cara de tonta en medio Torino.
Para mis amigos, yo corrí con suerte. Sin embargo, a mí no me dio más que risa porque ya no volví a viajar sola en bus por Turín y la verdad, nunca terminé de averiguar bien cómo era la movida del pasaje. Preferí quedarme con la idea de una ciudad tan linda, donde me carrocearon gratis y de paso, encontré gente maravillosa que siempre quiero volver a ver.
Ojala ningún funcionario de la Cittá (Ciudad) lea este artículo, no vaya a ser que decidan mandarme a cobrar todos los pasajes del bus y eso sí que va a estar fregado.
Otro día les cuento otra de buses, pero en España.
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