Ozzy Osbourne, de 76 años, se ha despedido oficialmente de los escenarios. El legendario músico ofreció su último concierto este sábado en Birmingham, Inglaterra, junto a sus compañeros de Black Sabbath: Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, en un espectáculo titulado “Back To The Beginning”.
Más de 40 mil personas se reunieron en el estadio Villa Park, hogar del Aston Villa, para presenciar esta histórica presentación, la primera del grupo en la ciudad que los vio nacer desde hace dos décadas. Las entradas se agotaron en apenas 16 minutos y se estima que millones siguieron la transmisión en línea. El evento fue presentado por el actor Jason Momoa.
“Es tan bueno estar en este escenario… No tenéis ni idea de cómo me siento. Gracias desde el fondo de mi corazón”, expresó Osbourne al público, visiblemente emocionado.
Durante el concierto, Ozzy apareció sobre el escenario en un trono negro adornado con calaveras y un murciélago, siendo recibido con ovaciones. Interpretó temas como “I Don’t Know”, “Suicide Solution”, “Mama, I’m Coming Home” y “Crazy Train”, esta última aclamada por los asistentes.
La presentación también contó con la participación de figuras como Metallica, Guns N’ Roses, Tool, Slayer, Pantera, Gojira, Anthrax, Alice in Chains, Lamb of God y Mastodon, entre muchos otros. Entre los momentos destacados, bateristas legendarios como Danny Carey (Tool), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers) y Travis Barker (Blink-182) interpretaron juntos “Symptom of the Universe”.
Además, artistas como Dolly Parton, Elton John, Billy Idol y Jonathan Davis grabaron mensajes especiales para Ozzy, agradeciéndole por su influencia en la música.
El adiós de una leyenda
La despedida llega después de años de complicaciones médicas. En 2020, Osbourne reveló que padecía Parkinson, y en 2023 canceló su gira por Europa y Reino Unido debido a problemas físicos, pese a que su voz “seguía en buen estado”. El cantante ha pasado por múltiples operaciones, fisioterapia intensiva y tratamientos con exoesqueletos para mejorar su movilidad.
En una entrevista reciente en su programa de radio, “Ozzy Speaks”, confesó:
“Puede que me queje de no poder caminar, pero sigo vivo. Y eso es lo que cuenta.”
Una ciudad rendida ante su ídolo
Birmingham, la cuna del heavy metal, se volcó por completo en la celebración. La banda fue homenajeada con el Honor de la Libertad, el reconocimiento más alto que otorga la ciudad. El club de fútbol Aston Villa incluso lanzó una camiseta conmemorativa con los colores y el nombre del grupo.
Las calles se llenaron de fanáticos, y cada rincón parecía rendir tributo a los creadores de himnos como “Paranoid”, “Iron Man”, “War Pigs” y “Children of the Grave”, todos interpretados durante el concierto.
Un legado eterno
Black Sabbath, fundado en 1968, ha vendido más de 75 millones de discos y es considerado uno de los pioneros del heavy metal. Este concierto marca el cierre definitivo de una era.
Para muchos, como el periodista Rogelio Matamoros, este evento fue una verdadera coronación:
“Ozzy ya tiene su capítulo escrito con letras doradas en la historia del rock. Es una leyenda viva.”
“Back To The Beginning: Ozzy’s Final Bow” no solo fue un concierto. Fue una celebración colectiva, una despedida conmovedora y el tributo merecido a uno de los íconos más influyentes de la música.


