El presidente estadounidense Donald Trump anunció el viernes la imposición de una tarifa anual de 100.000 dólares para las visas H-1B, utilizadas principalmente por empresas tecnológicas para contratar profesionales extranjeros altamente cualificados —como ingenieros, programadores e investigadores científicos—.
Estas visas permiten trabajar en EE. UU. por un período inicial de tres años, prorrogable a seis, para extranjeros patrocinados por un empleador. Según Trump, la medida busca dar prioridad a los trabajadores estadounidenses y reducir la dependencia de mano de obra extranjera.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, explicó que “si una empresa contrata a un trabajador extranjero, deberá pagar 100.000 dólares al gobierno además del salario; no resultará rentable”, subrayando que el objetivo es formar talento local en lugar de importar mano de obra.
En 2024 se aprobaron aproximadamente 400.000 visas H-1B, dos tercios de ellas renovaciones. India concentra tres cuartas partes de los beneficiarios, fundamentales para las plantillas de las grandes tecnológicas. La asociación profesional india Nasscom calificó la medida de “preocupante” por su impacto en empresas y profesionales.
El decreto firmado por Trump contempla posibles exenciones decididas por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Nueva “tarjeta dorada”
Además, Trump firmó una orden ejecutiva que crea una “tarjeta dorada” de residencia: por un pago de un millón de dólares (o dos millones si es patrocinado por una empresa), extranjeros con “cualidades excepcionales” podrán obtener un proceso acelerado de visado y residencia permanente.
Empresarios tecnológicos —incluido el exaliado de Trump, Elon Musk— han advertido que las restricciones a las visas H-1B pueden agravar la escasez de talento en EE. UU.
La iniciativa se suma a otras políticas migratorias restrictivas del mandatario republicano, como las deportaciones masivas de indocumentados, y refuerza su promesa de dar prioridad a trabajadores nacionales.
